Consenso

Según la hipótesis del mercado eficiente, cuando aumenta la competencia entre los participantes del mercado crean una convergencia en el desarrollo del precio de los activos que debería considerarse como el valor intrínseco. O sea, toda la información disponible en el mercado refleja un precio que se va ajustando a los nuevos datos que se vayan conociendo.

Para los gestores profesionales hacer unas previsiones que se salgan de consensos es muy arriesgado porque en el caso de que las previsiones se aparten mucho de los resultados reales es fácil que se queden sin trabajo, por ello se impone la psicología de rebaño; los inversores perdonan antes al que se equivoca en grupo que al que lo hace en solitario, Baltasar Gracián ya lo había expuesto cuando dijo” más vale loco con todos que cuerdo a solas”. Este trabajo tiene tantos caminos que nos hace creer que podemos hacer las previsiones de forma singular pero en el fondo todos buscan el consenso.

El consenso se crea con una media de los participantes y la mayoría la componen quienes hablan y no quienes callan. Ganan aquellos que tienen más energía en sus convicciones, que suelen ser los mejores o los más interesados en exhibir sus convicciones por lo que el consenso se decanta por ellos y no necesariamente han de ser los mejores. Además en la naturaleza humana hay una inclinación a formar parte del bando ganador y por los motivos que exponía antes, muchos no quieren quedarse aislado y se ponen al lado de la mayoría.

Por otro lado, es peligroso para un gestor salirse del consenso, porque se le juzga y se castiga a quien lo hace peor que la media y no se perdona que alguien lo haga mucho peor que la media. Según Peter Lynch “Hay una regla no escrita en Wall Street: Nunca perderás tu trabajo por perder el dinero de tu cliente en IBM. Si IBM va mal y lo has comprado, tus clientes y tus jefes preguntarán ¿Pero qué le pasa a IBM últimamente? En cambio sí inviertes en un chicharro y va mal, tus jefes se preguntaran ¿Qué le pasa a Peter Lynch últimamente?

Los más incompetentes suelen tener un mayor exceso de confianza como indicador de capacidad adoptan ese papel debido más a  su personalidad que a su capacidad y suelen tener una gran influencia en el consenso. Es fácil imaginar la falsa sensación de consenso y confianza que se genera en un grupo cuando una persona tras otra confirme la opinión original del jefe. El proceso mismo de poner a los individuos a deliberar juntos antes de llegar a una conclusión prácticamente garantiza que la decisión no es producto de opiniones independientes. Por el contrario, estará influenciado por la dinámica, los conflictos de personalidad y otros factores sociales del grupo que poco tiene que ver con quien sabe qué y porqué lo sabe.

Las decisiones tomadas en grupo pueden inspirar un sentimiento de seguridad, disminuye el realismo y aumenta la sensación de certeza. La intuición errónea que tiene un grupo es que la mejor forma  es emplear las capacidades de sus miembros para resolver un problema es deliberar acerca de la respuesta correcta y llegar a un consenso.

En algunos contextos el exceso de confianza que se genera a partir del consenso grupal es muy valioso. Pero la ilusión de confianza puede tener malas consecuencias cuando se requiere un análisis y juicios independientes.

Los grupos parecen ignorar  que tienen la tendencia a sobreestimar sus capacidades de decisión colectivas. La ilusión creada por el grupo no permite que emerja, la verdad que puede estar distorsionada.

La intuición nos dice que la decisión del grupo es más precisa que la de un individuo aislado, pero si el líder tiene mucho poder puede crear actitudes gregarias, pero este líder puede tener muchas habilidades,  también puede carecer de muchas competencias, por lo que la confianza creada puede no estar fundada. La fuerza del líder tiene gran influencia sobre los más incompetentes.

Paradoja de Abilene. Un ejemplo del falso consenso es la Paradoja de Abilene. La paradoja de Abilene se da cuando las aspiraciones de una situación particular presionan a un grupo de personas para actuar de una forma que es opuesta a sus deseos individuales.  El hecho ocurre cuando un miembro del grupo parte de una idea  que a ningún miembro  le gusta  pero tampoco está dispuesto a expresar objeciones.

Fue observada por el experto en administración Jerry B. Harveyen su libro de 1988 The Abilene Paradox and other Meditations on Management. La denominación de la paradoja viene de una anécdota citada por este para explicar el fenómeno:

Una calurosa tarde en Coleman, una familia compuesta por suegros y un matrimonio está jugando al dominó cómodamente a la sombra de un pórtico. Cuando el suegro propone hacer un viaje a Abilene, ciudad situada a 80 km., la mujer dice: “Suena como una gran idea” (pese a tener reservas porque el viaje sería caluroso y largo, pensando que sus preferencias no comulgan con las del resto del grupo). Su marido dice: “A mí me parece bien. Sólo espero que tu mamá tenga ganas de ir.” La suegra después dice: “¡Por supuesto que quiero ir. Hace mucho que no voy a Abilene!”

El viaje es caluroso, polvoriento y largo. Cuando llegan a una cafetería, la comida es mala y vuelven agotados después de cuatro horas.

Uno de ellos, con mala intención, dice: “¿Fue un gran viaje, no?”. La suegra responde que, de hecho, hubiera preferido quedarse en casa, pero decidió seguirlos sólo porque los otros tres estaban muy entusiasmados. El marido dice: “No me sorprende. Sólo fui para satisfacer al resto de ustedes”. La mujer dice: “Sólo fui para que estuviesen felices. Tendría que estar loca para desear salir con el calor que hace”. El suegro después refiere que lo había sugerido únicamente porque le pareció que los demás podrían estar aburridos.

El grupo se queda perplejo por haber decidido hacer en común un viaje que nadie entre ellos quería hacer. Cada cual hubiera preferido estar sentado cómodamente, pero no lo admitieron entonces, cuando todavía tenían tiempo para disfrutar de la tarde.

La paradoja de Abilene es muy fácil de encontrar en la bolsa, una vez vista la crisis la culpa es del gobierno por no haber tomado medidas, de los bancos por haber dado demasiados créditos o por haber cortado la liquidez; la realidad es que todos vieron la posibilidad de negocio aunque sospecharon que la situación no era normal y a la luz de la crisis se ha visto más claro. Hay una tendencia a atribuir los éxitos al interior y los fracasos al exterior, posiblemente por esto la memoria financiera es tan débil y continúan habiendo crisis.

Es importante conocer las opiniones de los demás pero también hay que recordar las sabias palabras de Mark Twain. “Cada vez que se encuentre usted en el lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”.

 

 

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