¿Porque y para que invierto?

Muchas personas no se hacen esta pregunta porque creen que es un problema solo de ricos y es un gran error. Una parte elevada de la población dispone de unos ahorros de mayor o menor cuantía que hay que rentabilizar. Hay otra parte de la población que no dispone de estos ahorros y sabe que ha de tenerlos para un futuro, ya sea para la jubilación o bien para poder atender a imprevistos; en ambos casos necesitan de una planificación financiera.

 

Cuando un ahorrador o inversor ha de tomar una decisión sobre qué hacer con su dinero lo primero que ha de pensar es en hacerse esta pregunta: ¿Porque  y para que invierto?

 

La pregunta no debe basarse en lo que es deseable si no en lo que es posible. Para ello nada mejor que combinar los tres pilares de la inversión: seguridad, rentabilidad y liquidez.

 

Keynes era miembro del club Bloomsbury y estaba muy influido por el filósofo G.E. Moore también miembro del club, al igual que otros intelectuales de su época que formaban un grupo muy influyente.  Y explicaba sobre Moore su forma de llegar al conocimiento mediante las preguntas, decía: “Todo estaba bajo la influencia de Moore, de acuerdo con el cual uno podía esperar aclarar nociones esencialmente vagas mediante la utilización de un lenguaje preciso y la formulación de las preguntas exactas……una vez conocemos el exacto significado de las preguntas, creo que también queda claro exactamente qué clase de razones son relevantes como argumentos a favor o en contra de cualquier respuesta”. Por ello, lo importante es formularse las preguntas adecuadas.

 

Siguiendo las reflexiones de Moore si nos planteamos la pregunta adecuada, lo primero que  debemos saber es  en que consiste una inversión financiera; si observamos un balance vemos que el Pasivo  se compone de tres grandes masas patrimoniales: Fondos propios, deuda a largo plazo y deuda a corto plazo.

 

La lógica financiera dice que los fondos propios y la deuda a largo plazo financian los activos adquiridos con la finalidad de largo plazo y el activo a corto plazo es financiado por el pasivo a corto plazo. Así, la compra de un inmueble lo financiaremos a largo plazo con fondos propios o deuda a largo plazo y una compra de existencias para vender se financiaría con pasivo a corto plazo.

 

Un ahorrador que tiene como meta conseguir un capital para su jubilación es un objetivo a largo plazo, por lo que no tiene sentido que lo haga en plazos fijos renovables cada año, que es una operación a corto plazo, ya que se está desviando de su objetivo principal. Una serie de objetivos anuales puede provocar una pequeña desviación anual que se pude convertir en una gran desviación en el largo plazo. Este tipo de inversión ha tenido mucha aceptación en el pasado porque el rendimiento de la inversión puede saberse con una exactitud matemática debido a saber exactamente el rendimiento de la inversión y no cotizar en el mercado. Digo en el pasado porque el euro está germanizando las inversiones hispanas y las inversiones en bonos y acciones (compra directa y mediante inversión colectiva en fondos) están superando a los depósitos bancarios.

Si el objetivo es conseguir financiar la jubilación a largo plazo, el método a seguir es una planificación de largo plazo con revisiones periódicas que no serán para cambiar el método, sino para replantear la selección de activos según la posición en cada ciclo económico.

 

De la misma forma no debe de hacerse ninguna inversión a corto plazo, cuando sea previsible necesitar el dinero en un futuro próximo en activos basados en deuda a largo plazo, ya que el precio de estos activos puede  alejarse de su precio fundamental sin más motivo que las fluctuaciones de un  mercado que valora los activos a cada momento.

 

Existen varios riesgos a tener en cuenta y por la corta extensión de un post resaltaría solo tres de ellos que no se deben olvidar: el riesgo de crédito, riesgo de mercado  y la inflación.

 

El primero es el riesgo crédito. En este tipo de riesgo puede darse el caso de pérdida total de la inversión. Se produce cuando el activo elegido incumple sus obligaciones de pago. Las agencias de rating evalúan a las empresas y a mejor cualificación pagan intereses más bajos por sus deudas. Una calificación por parte de las agencias de rating es una orientación, no es ninguna garantía. Por lo que contra peor sea la calificación crediticia, teóricamente hay mas posibilidades de de default. Esto se traduce en mayor riesgo y el pago de unos intereses mayores.

 

El riesgo de mercado es la pérdida de valor cuando un activo va cayendo de precio después de haberlo comprado con lo que se produce una pérdida latente. En este caso hay que analizar si es debido simplemente a la volatilidad del mercado o a un riesgo sobrevenido o que no habíamos detectado.

 

El riesgo de inflación es la consecuencia por pérdida de poder adquisitivo producida por la inflación. La inflación  es el aumento generalizado de los precios existentes en el mercado. Cuando el nivel general de precios sube, con cada unidad de moneda se adquieren menos bienes y servicios. El pequeño inversor se resiste a evaluar este riesgo porque ve la misma cantidad de inversión, pero es un riesgo constante y un gran enemigo del inversor (especialmente con el contexto actual). Las inversiones en activos a corto plazo tienen pocas posibilidades de superar la inflación, pueden superarla de forma transitoria, pero la pérdida a largo plazo será segura.

 

Esta es la explicación racional desde la lógica financiera, después cada cual se moverá según sus marcos mentales. Los inversores tienen una mayor o menor tolerancia al riesgo y a la volatilidad que aunque se confunden, se trata de dos conceptos  distintos.

 

Una vez definido la deuda a corto plazo, a largo plazo y los fondos propios, la cuestión está en la asignación de activos, diversificando en las tres modalidades. Se trata de asignar un porcentaje del capital a cada modalidad de la inversión.  El destino final de la inversión nos dirá en que activos habrá que invertir preferentemente. Si el destino final es de la inversión  para la jubilación el horizonte temporal es muy largo por lo que se ha de sobreponderar los activos de la parte alta del balance, los bonos y las acciones. En cambio si la inversión es a plazos más cortos, hay que seleccionar productos de inversión menos volátiles y sobreponderar más la liquidez  y los bonos de corto plazo o activos del mercado monetario. En el mercado tenemos todo tipo de productos que van desde la liquidez inmediata hasta el más largo plazo como seria para la jubilación o incluso para planificar una herencia.

 

Todos estos estos productos financieros pueden encontrarse de forma directa en el mercado (plazo fijo, letras del tesoro, bonos o acciones) o mediante la inversión colectiva (fondos de inversión, Sicavs, ETF o planes de pensiones), encontrando en los segundos, una mayor diversificación tanto por tipos de activos como por distribución geográfica o sectorial.

 

 

2 ideas en “¿Porque y para que invierto?

  1. Joaquim Responder

    Muy bien planteado e ilustrado. El problema de mucho “inversor” creo yo que es que realmente carece de objetivo y por tanto de estrategia y en realidad alterna en el tiempo diversas tácticas, que carentes de la guía que es la estrategia, les condena a no alcanzar nunca ese objetivo. Sí, ese que no han definido y por tanto es imposible alcanzar.

    Salu2

    • Alejandro Cárdenas Autor de la entradaResponder

      Gracias Joaquim. Lo que pretendo decir es que no se trata de “acertar” sino, como bien dices, de estrategia. En nuestras manos está definir los productos de corto, medio y largo; lo que no está en nuestras manos es saber el futuro por lo que tenemos que saber cuál es el contexto que tenemos y utilizar los productos que más se acerquen a esas circunstancias.

      Por ejemplo, las famosas preferentes eran un producto de largo plazo (un híbrido entre acciones y renta fija de largo plazo) y se vendió como un producto de corto plazo. Solo era apto para inversores de largo plazo.

      Ni el plazo fijo es un producto de largo plazo como es la finalidad en muchos casos, ni las preferentes eran un producto de corto plazo.

      Si se utilizan los productos adecuados al horizonte temporal y con una diversificación correcta, solo nos queda el riesgo de la volatilidad de los mercados y en algunas ocasiones hasta puede convertirse en un aliado.

      Un saludo

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