Predicciones económicas

El estudio de la evolución de las empresas se hace mediante el conocimiento del análisis fundamental, pero el conocimiento, en todos los aspectos, es limitado y solo podemos aspirar a tener una parte del conocimiento total. Queremos tener las ideas claras sobre lo que está pasando  pero la información que nos llega solo son datos aleatorios, incompletos y no representativos por lo que es muy probable que de ellos salgan deducciones.  Más complicado aún es prever la evolución futura de las cotizaciones ya que el ser humano dispone de poca capacidad para la adivinación. La posibilidad de acierto en predicciones es limitada y los posibles éxitos hay que atribuirlos a una mezcla de profesionalidad y buena suerte; en bolsa lo único predecible es la crisis, siempre llega.

El consenso fomenta la mentalidad de rebaño y lo ilustra esta historia de indios. A comienzos de otoño, una tribu india pide consejo a su jefe: – “Gran Jefe, ¿va a hacer frío este invierno?”, preguntan preocupados. -“Todavía es pronto para asegurarlo, pero sí, creo que se avecina un frío invierno”, afirma el jefe, tratando de aparentar seguridad. Los indios empiezan a almacenar leña. Como el jefe no está muy seguro de su previsión, llama al Servicio de Meteorología, donde le confirman que se espera un duro invierno. Al cabo de unos días, los indios vuelven a preguntar a su jefe y éste les responde que sí, que almacenen más leña. El jefe llama de nuevo a los meteorólogos para corroborar su pronóstico y le dicen que va a hacer más frío de lo previsto. El proceso se repite varias veces y los indios se consagran en cuerpo y alma a almacenar leña. El jefe indio, intrigado, pregunta finalmente a Meteorología: -“¿Por qué estáis tan seguros de que va a ser uno de los inviernos más fríos de todos los tiempos?” – “Mire, no sabemos el motivo, pero… ¡es que los indios andan recogiendo leña como locos!”.

Las previsiones en bolsa siempre lo son en términos de probabilidad puesto que en economía nunca se trabaja con certezas. Las previsiones se hacen basándose en las certezas actuales y en unas proyecciones de los datos conocidos unidos a la probabilidad de que se cumplan algunos parámetros. La probabilidad nace como consecuencia de las limitaciones del conocimiento y es un juicio lógico siempre que esté basado en la experiencia, no tiene relación directa con el proceso intuitivo que es subjetivo y carece de poder predictivo. Para hacer las previsiones tanto con el conocimiento previo como con  la creación de un escenario probable ha de hacerse manteniendo la duda y en cuestionarlo todo para llegar a conseguir hechos objetivos. No se trata de adivinar el futuro, se trata de tener herramienta para minimizar el riesgo.

El fracaso de las predicciones económicas a veces se debe a que nos basamos en la suposición de que la economía se va a comportar de la misma forma que lo ha hecho en un pasado reciente. Cualquier paquete de predicciones es  imposible de demostrar porque la correcta proyección de un futuro necesitaría introducir datos ignorados de ese futuro para acertar su composición y las tendencias que ahora podemos exponer están basadas en el grado de visibilidad que tenemos en el presente. Por lo que hacer predicciones es estudiar el presente a la luz del pasado para aplicarlo al porvenir. El premio Nobel Niels Bohr decía irónicamente “Hacer predicciones es muy difícil sobre todo si se refieren al futuro” y es que si realmente hay algo difícil es saber que nos depara el futuro. Cualquier acontecimiento venidero es difícil de prevenir pero cuando se trata de predicciones económicas, las dificultades van en aumento, además en la  bolsa hay una relación causa efecto con la evolución económica y con el añadido de ser un mercado en que entran factores como la oferta y demanda que además son manipulables. Pero esto no quiere decir que adoptemos una postura dogmática e intuitiva ante la economía y la bolsa, al contrario las predicciones son necesarias y para su elaboración necesitamos datos, tanto en el aspecto cuantitativo como cualitativo y aplicar unas normas de sentido común para paliar la naturaleza irracional e incierta de los hechos económicos. Además se ha de aplicar la regla de Noé “no solo se ha de predecir la lluvia también se ha de construir el arca”. Una vez realizada la predicción hay que trabajar en la creación de una cartera adecuada al futuro.

Maquiavelo en “El Príncipe” recordaba a los gobernantes que deben tomar en consideración no solo las dificultades actuales, sino también la futuras y prepararse para ellas, porque cuando se anticipan, es fácil remediarlas, pero si esperas a que se acerquen, la medicina es ineficaz y la enfermedad incurable, porque como dicen los médicos, las enfermedades al principio son difíciles de detectar y fáciles de curar, pero con el curso del tiempo, si no han sido detectadas ni tratadas al comienzo, son fáciles de detectar, pero difíciles de curar.

En las predicciones hay que tratar de que prevalezca el análisis racional y la sensatez sobre los actos de fe porque hay una tendencia generalizada a creer lo que se quiere creer, sobre todo si la predicción es sobre un valor que mantenemos en cartera y no erraba Francis Bacon cuando decía “el hombre prefiere creer lo que prefiere que sea cierto”. En las predicciones es importante tener en cuenta que lo posible es más importante que lo deseable y si la predicción coincide con lo deseable más nos vale revisarla.

Cuando se habla de éxito en las predicciones, es inevitable mencionar a Julio Verne; es cierto que sus novelas tienen gran poder predictivo cuando habla de submarinos, telégrafos o algún otro invento que aún no existían pero también se dice que Julio Verne daba la vuelta al día en 80 mundos porque más que viajar no salía del Reform Club y sus predicciones tenían más relación con la imaginación que con una base científica.

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